Me gusta cruzarme con gente que transmite luz. Y siempre que puedo me gusta pasar tiempo con esas personas. Y aprender de ellas.

Me gustan los que encuentran su felicidad en la felicidad de la gente.

No me gusta la gente que utiliza una lupa constantemente para examinar a los demás. Me gusta la gente que utiliza un espejo para examinarse a sí mismo e intentar ser cada día mejor. 

Me gustan los que valoran lo importante y no crean un drama de cualquier nimiedad. Los que hacen la vida un poco más fácil a los demás. A los que hacen lo contrario a diario, les compadezco. Cuando se arrepientan será demasiado tarde. Y no hay nada peor que querer recuperar algo que desaparece a cada segundo que pasa: el tiempo.

Me gusta la gente que arriesga. Y es que quien arriesga siempre tiene algo que perder, pero sólo el que arriesga conoce la satisfacción de ganar de verdad.

Me gustan los que ven sus caídas como aprendizaje o nuevas posibilidades. No me gustan los que centran sus frustraciones y sombras en los demás, aferrándose a un pasado que fue mejor. Una persona inteligente se repone pronto de un fracaso. Un mediocre jamás se recupera de un éxito.

Me gusta la gente que construye. Los que piensan en grande. 

Los que destruyen sólo para seguir en pie, algún día mirarán a su alrededor y sólo verán desierto. Y en el desierto nadie quiere construir. Seguir en pie en medio del desierto es pensar en pequeño.

Me gustan los que hacen equipo. Los que saben que estando rodeados de los mejores, serán mejores. No me gustan los que ven amenazas constantes en gente cercana con talento, y centran sus esfuerzos en tapar méritos, en vez de intentar que todos brillen. Cuando una persona tóxica no pueda controlarte, buscará controlar la forma en cómo otros te ven. 

Y me encantan los valientes. Los que tienen la personalidad suficiente como para actuar siempre según sus principios. Los que no tienen una colección de máscaras. Los que salen del rebaño. El dark horse, el patito feo, el caballero oscuro. Esos siempre han sido criticados, apartados y envidiados por el mediocre rebaño, pero son los que dejan huella. Esos tienen magia. Esos cambian las cosas. Esos me gustan.

X.

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